Ah , we move like cagey tigers, we couldn’t get closer than this ♪
Hace dos años exactamente que mi gato, Linus, llegó a mi vida. Acaba de entrar por la puerta de mi terraza. Después de mucho pensarlo decidí dejarlo salir, pues hay una gata en la terraza contigua, llamada Palanka, que desde hacía varias noches venía a buscarlo a esta, mi terraza. Se miraban cada noche por entre el vidrio y Linus desesperaba en su afán por salir.
Finalmente y después de mucho pensarlo, me pareció un poco cruel con todos estos tejados (que para él deben ser el paraíso) y con tantos gatos que hay en la zona, no dejarlo salir. Un paso importante para los dos.
Para él, volver a salir después de un año y medio sin. Lo veo nervioso, pero animado cada mañana y cada noche a explorar un poco más. Se para en la barda , mira 5 pisos abajo, avista el horizonte, se relame nerviosamente y avanza.
Para mí, superar el miedo a que le pase algo, pensar en que puede perderse, y volver a racionalizar el hecho de que, si como no, puede pasar. Puede perderse, puede caerse. Puedo tener que ir a buscarlo por el barrio. Puede caer por la chimenea del dueño de Palanka. O puede que no.
Me pareció muy entretenido verlos en sus primeras interacciones felinas. Se acercan con cuidado, se huelen, caminan sigilosamente uno en torno al otro, sin estar demasiado cerca todavía. Cuando ella se acerca él se va. Y lo otro también. Sé que en un par de semanas andarán juntos corriendo por los tejados. Palanka nos visitará acá de vez en cuando. Linus frecuentará la terraza de ella. Y me reiré, una vez más, de mis absurdos miedos.
We’re so wonderfully wonderfully wonderfully Wonderfully pretty!