Entonces me dijo : Cómetelo. Y yo, con la pretensión de ser graciosa, respondí: Me sale muy caro, vive en la Isla Boro Boro. Y ella replicó : por Skype.
Breve conmoción. Parpadeo. Mirada al horizonte. Un pensamiento atraviesa mi cabeza en milésimas de segundo: “ah, verdá que uno se puede comer a alguien por Skype, no tengo que agarrar un avión hasta Boro Boro. Claro, sale más barato”
En mi intento número dos por ser chistosa dije: pues habrá que recuperar primero mi contraseña de Skype, ¿no se puede por Gmail? Pero no hubo risas. No las hubo porque era un chiste que necesitaba tono y voz y estábamos chatiando. En realidad no era un chiste, era un énfasis que habría hecho yo con las palabras y la voz; un énfasis que, de seguro, si ella me hubiese escuchado, la habría hecho reír. Yo sé, yo sé. Yo soy una persona chistosa. Eso me dijo S. ayer.
+++++
Es de noche y camino a mi casa. Como casi nunca va nadie por ahí a esa hora, me puedo reír sola, a carcajadas, sin parecer una loca y sin que las señoras fifí de la 85 me miren con miedo y agarren duro sus bolsos. Y me empiezo a preguntar cómo será eso de comerse a alguien por Skype…porque es que … acá dónde me ven yo nunca he hecho esa vaina.
Me digo, ah Aleyda, eso debe ser raro, debe ser como … como si en vez de dormir con su Teddy Bear, durmiera con el iPad sobre la mesa de noche con una imagen de su Teddy Bear.
¿Cómo puede uno comerse a alguien por Skype? Sin olerlo, sin tocarlo, sin poder hincarle el diente … carajo, debe ser muy raro eso. Cuando menos muy frustrante. ¿Menos frustrante que el man en Boro Boro? Qué sé yo.
Ah, pero Usted ha tenido sexo telefónico, que bien puede ser lo mismo: decirse cosas ahí por el cacharro ese, mientras se toca y le dice al otro en dónde y cómo. Y ahhh y ohhh. Entonces lo de Skype …no debe ser tan raro …porque bueno, la joda esa pasa audio e imagen. Pero debe ser chistoso en todo caso … uno ahí todo atareado con ese computador.
Sentiría que los vecinos me ven por esos ventanales tan grandes de mi habitación. Son gente campesina, no van a pensar bien de mi si me ven en esas. Y bueno, debe ser más fácil desde el iPad ¿no? Apago la luz, pongo cortinas mas gruesas y listo. Pero la pantalla es más pequeña ¿importa el tamaño?
Ah sí, pero es que Usted ha tenido sexo telefónico, pero con gente que conoce, con sus novios, por joder, por innovar, porque andan lejos, no con gente a la que no haya visto nunca, no con una persona de Internet. Aleyda: ¿le parecen diferentes las personas de Internet a las que van por la calle? … No sé, de pronto, de pronto son diferentes. De pronto todavía no son personas lo que se dice personas. Ah, debe ser muy chistoso.
Aleyda: debe ser muy chistoso verle la mondá a un tipo por la cámara web. Aleyda: deje de ser tan boba y tan goda. Aleyda: de pronto le gusta. Aleyda: madure. Aleyda: Usted no va a hacer eso, yo me la conozco.
Usted, que ni siquiera sabe maquillarse y le ha faltado curiosidá pa’ meterse a YouTube a mirar cómo es que hay que hacer para quedar igualita a Angelina Jolie. Usted, que ni siquiera chatea con la cámara On. Usted, que no sabe pedirlo y que cuando se lo piden no se da cuenta por andar hablando mierda de Platón. Usted, tan atrasada en la vida para ciertas cosas, ahora viene a pensar en cómo será comerse a alguien por Skype.
+++++
Es de mañana otra vez. Camino mientras pienso de nuevo en todo esto. Y me rio por la calle , pero esta vez con disipeto (algo así como una mezcla de disimulo y respeto) para no asustar a las señoras. Me paro a esperar el paso de los carros sobre la calle 85 con carrera 11. En la otra esquina está la señorita que me entrega el periódico cada mañana, al menos desde hace dos días. Antes era un muchachito blanco, de ojos verdes. ¿Por qué lo habrán cambiado? Él me sonreía.
El semáforo sigue en rojo. Ya pensé cómo quiero escribirlo. Sobre todo pensé cómo quiero cerrar. Voy a cerrar mi monólogo diciendo que en todo caso se siente bien que a estas horas de la vida todavía me queden inocencias por quebrantar; virginidades por perder. Cerrar acotando que todavía me queda mucha, pero mucha ingenuidad.