El primer recuerdo que tengo de Marcela es el de su voz por teléfono para citarme a una entrevista de trabajo. Fue una llamada confusa, pues no se escuchaba bien y además yo no entendía como había llegado mi hoja de vida a sus manos. Sigo sin saberlo.
Vine al día siguiente, y al siguiente ya trabajaba acá. Ella estuvo presente en mi entrevista y desde el comienzo me cayó bien, pues dijo más bien poco [más bien nada], creo que apenas pronunció un si cuando le preguntaron si le parecería bien trabajar conmigo.
No parecía una persona pretenciosa ni con interés en ser la jefe de nadie. Fue la única persona con la que hice empatía rápidamente, y en muy pocos días ya nos comunicábamos por chat. Fue así como me enteré de que era literata. Luego de esa confesión ya hacíamos bromas y nos reíamos mucho, y creo que así ha sido hasta el día de hoy. Es alguien que realmente me cae muy bien.
Acaba de llegar su correo de despedida. Desde que trabajo acá varios se han ido (algunas veces ni cuenta me he dado) pero creo que la partida de ella si se siente un poco rara, porqué aunque no nos hicimos grandes amigas [no en el sentido de ser muy confidentes, salir mucho, compartir tiempo, hablar de novios, planificación o cosas hormonales] si nos hemos reído mucho juntas, cosa que creo forjó un vínculo importante y grato, al menos para mi.
Me da un poco de susto que se vaya, y suelo bromear diciendo que “ahora me va a tocar hablar con los demás” y que esos demás deben estar preocupados pensando cómo se irán a comunicar conmigo, pues Marcela , creo, es una especie de médium a través de la cual ellos establecen contacto conmigo. Se va a sentir raro que no esté más y temo empezar a sentir más aburrimiento del normal. Igual, siempre nos quedará el chat para reírnos de cuando en vez. Bye bye compañera, ya nos volveremos a ver. I know.